jueves, 13 de octubre de 2011

El Arte de Comer en Carros en Movimiento

He perdido mi virginidad nomádica.

Con esto quiero decir; que dentro de las múltiples cosas que han sucedido en el (larguísimo) tiempo que no he escrito, la principal es que esta struggling actress se ha convertido en una working-her-ass-off actress en una compañía de teatro escolar en inglés: Buenos Aires Players México. Y como no alcanzan las escuelas bilingües en el DF, pues nos vamos de gira. A todas partes.

Llevo apenas dos semanas en el camino; y esto al parecer es cuestión de prueba y error. Empezando por la maleta. Traje de baño: no cargues con el extra, pero tampoco dejes el uno. Zapatos: los que traigas puestos y a lo mejooooor un par extra (!). Suéter, chamarra, pashmina. Recordar que las niñas usan aretes. Tomar en cuenta que los cargadores de todos los aparatos eléctricos de los que dependemos hoy en día ocupan muchísimo espacio así que hay que dejar el 70% de la chingaderitas que uno se embarra en cara y cuerpo. Pero por piedad, si padecen de los ataques nerviosos que yo: NO OLVIDEN LA LIMA DE UÑAS!  Todo esto, más el hecho de que hay que retacar lo básico (ropa de teatro) junto con los caprichos (botecitos de homeopatía y libros snobs) en una mini maleta deportiva porque las bolsas de vestuario y escenografía no dan espacio para más en la cajuela... y cómo quieren que sepa una qué empacar? Comienzo a pensar que los gitanos no estaban nada equivocados con el concepto de cargar sólo con lo que les cupiera en la pañoleta...

Y luego está el carro. Una aprende a hacer muchas cosas en el carro. No lo que están pensando; éso es fácil. Comer hamburguesas en el auto en movimiento y a oscuras, atrapada entre la puerta y las maletas (que siempre no cupieron en la cajuela), intentando evitar manchar de mayonesa el único par de jeans que sólo vino porque le dieron ride tus piernas... eso, es un arte que toma tiempo dominar. Obviamente esta primera vez terminé comiéndome todos los pepinillos que el idiota de Burguer King juró que yo quería en mi hamburguesa.

Pero gracias a Whomever, tengo todo el año escolar para perfeccionar éste arte. Junto con el Arte de Dormir en el Carro, el Arte de no Marearse en el Carro, el Arte de Controlar los Ataques de Ansiedad en el Carro, el Arte de Seguir Siendo Feliz Después de Más de Ocho Horas en el Carro, etc. Lo bueno es que el Arte de Subir los Pies al Techo del Carro Para Que No Se Te Hichen las Piernas lo tengo más que dominado. A menos que venga Moni en el carro.

Por ahora sólo queda disfrutar las desmadrugadas, los derroches de energía pre-noon, los hoteles y la excusa para tomár más de dos Dramamines a la semana.

Y luego la gente normal no nos cree que los de la vida glamorosa son ellos...

S

1 comentario:

  1. Cada vez escribes mejor. Luego quiero que me des tu opinión de un texto. Un beso chiquilla talentosa!!!

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