viernes, 11 de febrero de 2011

Jueves de Teatro

Es una ironía que siendo el DF la segunda ciudad con más actividad teatral en el mundo, haya tantas butacas vacías en los teatros. Nos quejamos y nos quejamos de que el cine está cada vez más pinche caro; por que es no sólo el boleto sino también palomitas, refresco, estacionamiento, gasolina, etc... ¡Pero existen los jueves de teatro! El colmo de los actores es que cuando tienen trabajo (osea dinero) no tienen tiempo para ir a ver teatro (obviamente, ellos también están dando función); y cuando no tienes ensayofuncionllamadooloquesea, pues no hay dinero. Y sin embargo nos las agenciamos para darnos una escapadita o hacer un esfuerzo extra para ir a ver una de las infinitas opciones que ofrece el DF en carteleras.

Fenómeno más que común, obligatorio; es que entonces uno se encuentra a la misma gente de diario en los teatros. Pero los civiles no tienen excusa: si uno vive en el mundo de los horarios y salarios fijos, entonces vayan al teatro!!!  Que al fin y al cabo es para su entretenimiento uno trabaja el viernes en la noche y los fines de semana. Además, LOS JUEVES EL TEATRO CUESTA $30. Bueno, $46 si le sumamos el chocolate que echo siempre y la ida y vuelta en el metro. Y siempre hay algo diferente en cartelera.

Por ejemplo ayer fui a ver Por El Gusto de Morir Bajo el Volcán; escrita y dirigida por David Hevia a partir de la novela de Malcolm Lowry. La historia trata sobra Geoffrey Firmin, ex-cónsul británico viviendo en Quauhnáhuac (Cuernavaca), perdido en el acohol y venido a menos; sorprendido por su ex esposa quien decide regresar a casa después de haberlo abandonado, creando el tipo de conflicto que sólo las mujeres sabemos disparar.

La dirección se me antojó un poco dispersa; hay ciertos recursos que medio sí suceden y medio no a través de la obra (como que los personajes primero hablan de Firmin sin que él los pueda escuchar, pero después le hablan a Firmin sin que los demás lo puedan escuchar) cuya inconstancia me chocó un poco. Pero aunque la historia avanza un poco lento; vale la pena el proceso tan sutil y veraz en el que Rafael Sánchez Navarro lleva a Firmin al malacopeo de un borracho inaguantable; en mi oponión fascinante de observar. También destacable es la participación de María del Carmen Félix; de quien uno no se espera su fantástica transformación en la vieja Sra Gregorio cuando al principio sale como la criada buenísima de Firmin en minifaldas y tacones.

Les diría que fueran a verla pero fue su último día en el Centro Cultural del Bosque. Prometo de ahora en adelante hacer reseñas de cosas que puedan ir a ver. Pero no me esperen, vayan al teatro aunque sea porque sale barato. Uno nuca sabe qué se puedan encontrar en el proceso.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Si Carmen Aristegui no puede....

Para variar, me entero tarde del chisme. Acabo de ver en este momento una conferencia con Carmen Aristegui en YouTube donde habla con esperada indgnación y característico decoro de su despido de MVS. Y me pregunto yo: si Carmen Aristegui no puede cumplir con su vocación como cuestionadora ¿en dónde quedamos la gente pequeña que tan solo tenemos un pinchurriento blog con 4 seguidores?

Hace dos semana, hice la mandatoria crítica que siguió a mi experiencia como espectadora de la más nueva producción de la CNT. Al escribir en mi pedacito de cyberespacio, mencioné el nombre la amiga que tuvo la amabilidad de compartir una de sus cortesías conmigo ya que ella está en la comparsa de dicho montaje. También mencioné que no la culpaba por haber estado en la comparsa, comentario con el cual quise decir (claramente muy mal expresado) que sabiendo yo que ella tiene la capacidad y talento de cargar con un personaje principal, yo entendía que ella accediera a limitarse a ser el "árbol 3" porque todos los actores tenemos que comer. Aunque sé que no sólo lo hizo por cobrar las funciones, sino principalmente por la experiencia de ver a gente de la talla de los involucrados en dicho espectáculo mientras trabajaban. La formulación simplemente hacía referencia al drama al que nos tiramos todos los actores cuando hablamos de buscar trabajo.

Pero ¿ven lo que les digo de mi manía de meter la pata? Al parecer mi crítica llego a oídos (o más bien ojos) de la gente en la Compañía, y mi amiga fue cuestionada. Aún no sé bajo qué terminos fue la reprimenda que le hicieron, pero yo estoy muy arrepentida. Arrepentida de que la situación la haya orillado a malinterpretar un comentario sobre ella, que si bien tal vez sí es muy malinterpretable, no navegaba con ningún tipo de alevosía.

Mi amiga me pidió que borrara la entrada del blog; y lo hice porque decidí que valoro más su amistad que lo que pueda ponerme a escribir en mis ratos de ocio. Pero después de ver que a Carmen Aristegui la despiden por cumplir con su trabajo de concientización social, no quisiera retractar mi opinión sobre el montaje. ¿No es la voz del pueblo la que tienen que escuchar aquellos quienes trabajan para él?

Pero la verdad también es que no quisiera perder la amistad a la que hago referencia. Así pues, he decidido que ya que logre arreglar las cosas entre ella y yo (¡Mujeres!) voy a regresar la crítica a su lugar correspondiente, con las correciones necesarias. Refiriéndome al comentario sobre mi amiga, claro está. Mi opinión personal sigue intacta.

Estamos contigo Carmen.

martes, 8 de febrero de 2011

Alejandro Tello Zamudio, oboísta

Alguna vez en la escuela le preguntamos a la maestra de Voz, Annie Morrison, si cada vez que iba al teatro se pasaba la función analizando el trabajo vocal de los actores. Ella dijo que no, que simplemente disfrutaba la puesta en escena.

Yo debo de confesar que aunque me considero público ingenuo, no puedo evitar analizar el terreno que me gusta pensar como mío. Es por eso que disfruté tanto pasar la mañana del domingo escuchando a la Orquesta Sinfónica Nacional. ¿Dos fines seguidos en Bellas Artes? no me puedo quejar... 

El punto es que lo que me encanta de la música es que no tengo ningún tipo de conocimiento técnico de ella (las únicas piezas de música clásica que reconozco son del Lago de los Cisnes de Tchaikovsky y eso es sólo porque me ponen a llorar con más honestidad que una clase de clown); así que cuando voy a este tipo de conciertos, voy simplemente a ver qué pasa. Y es delicioso.

El  Concierto 2 de la temporada anual de la OSN fue estelarizado por Alejandro Tello Zamudio, Primer Oboísta de la Sinfónica. Podría decirles que tocó el Concierto para Oboe y Orquesta de Martinu; no porque lo sepa, sino porque lo dice el programa. Jamás podría hacer una crítica de su ejecución. Pero quisiera plasmar las cosquillas que me hicieron las notas de ése oboe. Tello tiene un estilo muy particular, y el sonido que produce con su instrumento sabe a una seguridad que va más allá de la pasión de alguien que se dedica a lo que le gusta. Lleva la cadencia de una carrera larga, decidida, que ha ido creciendo y que ha sido disfrutada en todo momento.

El currículum de Tello no es precisamente el tema de conversación cuando nos lleva a bailar al MamaRumba o cuando viene a jugar juegos de mesa a la casa; pero el domingo descubrí al artista que ha llegado a ser, y escuchándolo entendí porqué está donde está. Una como actriz usa a sus personajes para transmitirle al público lo que se deje. Tello no usa nada más que sus manos, el aire de sus pulmones; y en ocasiones como el domingo, un dedo del pie roto. Eso es tener huevos. Eso es exponerse en el escenario y no pedazos.

Y pues como dicen: caras vemos, corazones no sabemos. Aunque me gusta pensar que a Tello el corazón sí se lo sabemos. Sólo que ahora se lo conocemos más.