miércoles, 10 de noviembre de 2010

Don Juan, O Arráncame El Corazón....

Pues aquí de regreso, lamentando no haber documentado todo lo que pasó entre la última entrada y ésta; pero usando el blog para cerrar una temporada más. Ésta vez Don Juan Tenorio en tradición novembrina, y teniendo el honor de haber hecho vivir a Doña Inés.....  y Ah Pinche Doña Inés del Alma Mía! Me sacó los demonios desde adentro. Fué ésta en verdad una de las experiencias más interesantes que he tenido; divertidas las entrevistas de radio, retador el poco tiempo de ensayo, delicioso el texto clásico, nada nuevo mi instinto primitivo de ir contra lo que decía el director, poco favorecedor el habito de monja, y muy pero muy inesperado el reencuentro con mi ansiedad. Baste decir que le perdí el miedo a los cuchillos. Pero qué le va uno a hacer? A falta de ansiolíticos, huevos para ponerse en paz una misma.

Aunque con todo y todo, ora sí que nadie me quita lo bailado; y me llevo una fantabulosa experiencia más para echar a la casita de caracol. Fue con genuina nostalgia que regresé el rostrillo (manchad-ísimo de maquillaje) al rack de vestuario. Y pues a otra cosa mariposa. Sin proyectos de teatro (ni de cine, ni de tele...) próximos (ahhhh!!!!!) pero sin perder la conexión tampoco: resúltese ser que ahora tengo el privilegio de dar clases de teatro, y con todo y que me choca tener que hacer planes de clase y sistematizar lo que uno se le entojaría fuera desistematizado; el regresar a los orígenes de mi entrenamiento y verlo del otro lado está resultando ser casi una experiencia religiosa. Junta de maestros mañana en la mañana.

Así que a dormir, que para vivir del arte mañana será otro día.

El depa está helado y mi suéter pica...

S

lunes, 30 de agosto de 2010

L'Homme Aux Valises

Por fin en casa después de como 3 días de no pararme por aquí; no sólo porque me fuí sin llaves sino porque el fin de semana estuvo INTENSO. Ahora en camita, en leotardo y suéter 60tero nada más (muy á la Edie Sedwgick) me pongo a reflexionar:

Éste fue un fin de semana de maletas.

El bombón canadiense que vino de visita esta semana, se regresó a sus tierras el sábado llevándose con él sus maletas. O más bien su maleta (singular) que admirablemente pesaba como 3 kilos (1.5 menos que la bolsa que cargo diario) y contenía 4 camisetas y un sólo par de pantalones. No pregunté sobre la ropa interior.

Ana se regresó a Guadalajara ayer. Nada más triste que empacar una maleta cuando lo único que quieres hacer es dejar tus cosas tiradas en el lugar donde viven.

Y el domingo terminó la primera temporada de La Venganza de Don Mendo. Con un poco de suerte habrá más funciones, pero siempre hay un dejo de nostalgia cuando termino temporada y me da el post-show depression. Sólo que ésta vez no hubo tiempo, porque la misma maleta que me llevaba las tenazas del pelo, el maquillaje barato, los zapatos y las pestañas postizas al teatro; hoy lunes a primera hora tuvo que ser vaciada sin pompa ni circustancia alguna para acompañarme a dos audiciones, el banco y la ANDA. Últimamente he pensado que uno se va haciendo más profesional conforme va restando ceremonias a lo que hace. Pero siempre pueden caer los blues mañana.

Ah, y ni hablemos de la maleta que me traje de Guadalajara y que tres semanas después no he desempacado. ¿Qué dirá eso sobre mí?

Ya quiero ir a correr mañana.

S

domingo, 22 de agosto de 2010

Every little bit helps....

Creo que el arte de ser actor, o por lo menos dedicar una vida a forjar una carrera bajo las luces (por no limitarse al escenario o a la cámara), radica en estar lo suficientemente loco para recibir con gusto los años que hay que dedicarle a esto, y en ser lo suficientemente listo para saber pedir ayuda. Hoy saliendo del teatro estaba pensando en cuánta ayuda he recibido/buscado de la gente en la compañía en la que estoy trabajando ahorita: que si una actriz me ayudó a organizar mis papeles en la ANDA, que si otra me enseñó cómo se maquilla, que si a un actor ya lo comprometí a presentarme a cierto lugar de trabajo... y esque en realidad hay que tener talento para saber pedir ayuda; y ¿qué es ser talentoso sino tener instinto? Hay que saber reconocer los momentos en los que una tiene se tiene que ofrecer a cuidar niños, o llevar galletas, o porqué no ser un poco coqueta.

Así de zopetón uno podría interpretar lo que digo como "hay que ser interesados"; pero es muy interesante la dinámica de la convivencia actoral. Un verdadero actor sabe reconocer a otro verdadero actor; todos sabemos a qué pinche barco nos vinimos a trepar, todos sabemos que sólo nosotros comprendemos por lo que estamos pasando y entonces todos queremos ayudarnos unos a otros. Porque todos hemos estado ahí. Y así pues éste momento en el que A tiene que preparar el impulso para que B pueda ofrecer su ayuda, debe surgir de manera orgánica y de un lugar honesto. Si es premeditado no sirve.

Creo que lo que quiero decir es que uno nunca sabe quién te va a poder ayudar ni en qué manera; así que ser acomedido y amable nunca está de más. Chistoso cómo en una carrera dónde la gente tiene fama de ególatras, dejar un poco el orgullo de lado puede ser lo que te impulse más lejos. Además, pueque  desde el escalón al que te ayudaron a treparte puedas tú ayudar a alguien más a que te alcance...

Yo sólo espero que la gente que presenció las funciones de hoy desde la primera fila no hayan podido ver la sombra de barba axilar que acabo de descubrir debí haber resuelto en la regadera ésta mañana. Quelle dommage...

S

lunes, 16 de agosto de 2010

Faux Pass

Presentando: "Mi Debut en el Mundo del Blog". Ey, si no puedo pagar un psiquiatra que me cure la tricotilmania, espero que con tantita suerte el volver a escribir ayude a desahogar tensiones y mantener las manos ocupadas. Ergo, he aquí las crónicas de las patoaventuras propias de una actriz comenzando una carrera en el DF. Decidí titularlas "Faux Pass" en honor a dos de las mujeres que más han influenciado mi vida, aspiraciones, delirios, etc.. La primera siendo Holly Golightly, heroína del Desayuno Con Diamantes de Truman Capote (¿estaré mal?), que solía acuñar expresiones en francés en todo lo que decía; y la segunda siendo mi madre, de ahora en adelante referida como Cruella (De Ville, sí), quien me heredó la genética manía de andar siempre metiendo la pata. La doble S del final no es error ortográfico, sino tatuaje de egocentrismo.

 Así pues, aquí estaremos platicándoles mis faux passes por el escenario de la vida y la vida en el escenario. Lindo retruécano ¿no?. Ahora sólo falta encontrar material para escribir; y conociéndome en cuanto termine de escribir la primera entrada (que obvio no podía esperar) y me disponga a intentar personalizar el blog, mi eterna lucha con la tecnología y sus derivados (Farmville es lo más complicado que le manejo) me brindará harto material para quejarme.

Está bien, iré a ponerme pantalones...

S