Pues aquí de regreso, lamentando no haber documentado todo lo que pasó entre la última entrada y ésta; pero usando el blog para cerrar una temporada más. Ésta vez Don Juan Tenorio en tradición novembrina, y teniendo el honor de haber hecho vivir a Doña Inés..... y Ah Pinche Doña Inés del Alma Mía! Me sacó los demonios desde adentro. Fué ésta en verdad una de las experiencias más interesantes que he tenido; divertidas las entrevistas de radio, retador el poco tiempo de ensayo, delicioso el texto clásico, nada nuevo mi instinto primitivo de ir contra lo que decía el director, poco favorecedor el habito de monja, y muy pero muy inesperado el reencuentro con mi ansiedad. Baste decir que le perdí el miedo a los cuchillos. Pero qué le va uno a hacer? A falta de ansiolíticos, huevos para ponerse en paz una misma.
Aunque con todo y todo, ora sí que nadie me quita lo bailado; y me llevo una fantabulosa experiencia más para echar a la casita de caracol. Fue con genuina nostalgia que regresé el rostrillo (manchad-ísimo de maquillaje) al rack de vestuario. Y pues a otra cosa mariposa. Sin proyectos de teatro (ni de cine, ni de tele...) próximos (ahhhh!!!!!) pero sin perder la conexión tampoco: resúltese ser que ahora tengo el privilegio de dar clases de teatro, y con todo y que me choca tener que hacer planes de clase y sistematizar lo que uno se le entojaría fuera desistematizado; el regresar a los orígenes de mi entrenamiento y verlo del otro lado está resultando ser casi una experiencia religiosa. Junta de maestros mañana en la mañana.
Así que a dormir, que para vivir del arte mañana será otro día.
El depa está helado y mi suéter pica...
S
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)