miércoles, 13 de abril de 2011

Por Amor Al Arte...

El lunes fue el esperadísimo estreno en el Museo del Templo Mayor de El Espejo Encantado, obra de Salvador Novo dirgida por el fantabuloso Enrique Chi en la cual su suervidora hacía el papel de..... la Soprano (!)   Sí, esa cara que hicieron también la hice yo, ya ven que la persona que menos confianza tiene en mi voz soy yo solita. No, y cuando faltó el tenor al ensayo y a Chi se le ocurrió a él hacerla del galán, ni se imaginan la nota de ratón con laringitis en la que canté todo el ensayo.

Pero ultimadamente una vive p'al escenario, y la función salió increíble. Además con talentos como Teresita Saad, Conrado, Daniel Tejeda y Alejandro Fernández; no se podía esperar menos.

Ahora a esperar a que se vendan funciones. Y que la vida encuentre un orden otra vez. Resulta que entre que la mitad de los proyectos se han caído, vienen las vacaciones de Santa y Pascua, y no se abrió mi grupo de Actuación en Forma en la escuela; regreso a ser actriz pobre (y peor tantito,DESOCUPADA!!!!!!) y me veo forzada a ingresar al mundo del telemarketing. Bleagh!  Ironías de la vida, primero uno se la pasa esperando a que el teléfono suene, y ahora me da una hueva el pensar en contestarlo toda la tarde...

Pero pues de eso se trata esta carrera no? de sacrificios. Y todo se hace por amor al arte. Por amor al arte uno se tiene que esconder atrás de una pirámide (y un sinnúmero de lugares raros) para salir al escenario; por amor al arte uno espera horas y horas en llamado nocturno a que le toque grabar su escena; por amor al arte uno trabaja por miserias... pero la expresión más grande del amor al arte, es el ir cual mártir al cadalso a trabajar en una oficina.

Aprovecharé estos días libres que me quedan para ir al teatro, leer, dsifrutar del nohacernada que tanto me pone de malas. Por lo pronto hoy voy a ver Cats y mañana un ensayo con público de Cock, la nueva obra de Diego Luna. Esperen reseñas pronto.

Y también gritos de auxilio.

S

1 comentario:

  1. Vaya, vaya. Debí suponer que tarde o temprano esto derivaría en un blog. Esta bien, lo acepto: Llegué unos seis meses tarde, pero te aviso que te puedes ir anotándote otro seguidor.

    Déjame decirte que pocas ocupaciones refinan más las aptitudes histriónicas que el telemarketing (o la telemercadotecnia, como diría algún gachupas). No te auguraría un mal futuro si tus aventuras allí desembocan.

    Todo tiene su chiste. O lo que es lo mismo: en todo, S, hay arte. Especialmente en el telemarketing.

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